Desde 1 a 2 años
• Al niño le interesa la novedad y se
acercará a aquello que le llame la atención.
• Quiere descubrir como funcionan las cosas de
su entorno, experimentando con ellas repetidas veces.
• Empieza a usar palabras o símbolos para
referirse a objetos que están ausentes (mantiene imágenes
mentales), aunque siente ansiedad ante las separaciones y se angustia
frente a la soledad.
• Es capaz de imitar a los adultos o modelos,
que están con él en ese momento o no están presentes.
• El niño “ensaya” en su mente los
movimientos o acciones antes de hacerlos realidad. Comienza a
anticipar consecuencias de su actuar.
• Entienden palabras e ideas, comienzan a
hablar y disfrutar de las historias y cuentos.
• El humor es variable, existe egocentrismo y
cierto negativismo. Son persistentes pero tienen pocas habilidades,
por ende tienden a frustrarse bastante y suelen comportarse mal.
• Saludan y se despiden con la mano,
desarrollan afinidades con otros, aunque aún no logran realizar
juegos cooperativos.
• Reconocen la propiedad de objetos y les
gusta mostrar los suyos.
• Caminan firme, suben escaleras y corren. No
logran detectar el peligro de forma adecuada, arriesgándose en su
exploración.
• Afirman su independencia, aunque prefieren
gente familiar.
• Resuelven problemas y muestran orgullo por
sus logros.
• Comienza a utilizar más el “NO” y a
realizar pataletas.
• Les gusta ayudar con las tareas y ya pueden
dejar en su lugar lo que toman (ordenar) y avanzar en su autonomía
(comer, vestirse, etc.).
• Son sensibles a los cambios. Necesitan de
rutinas para sentir cierta estabilidad en su entorno, por lo
que tener ciertos horarios y hábitos los ayuda a sentirse mejor.
• Pueden demostrar ansiedad llorando, tirando
cosas, pegando, empujando, mordiendo o pellizcando. Esta es una
conducta normal para esta edad. La conducta puede ser algo más
intensa.
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